domingo, 2 de enero de 2011

Soneto XVIII: como un día de verano

Éste es uno de mis preferidos y creo que es de los más conocidos. Shakespeare compara el joven con un día de verano y decide que tiene muchas más virtudes que el estío. Igualmente, el poeta muestra una vanidad absoluta al afirmar que sus versos serán eternos.

                                 Soneto XVIII

¿Debería compararte con un día de verano?
Tú eres más adorable y más templado.
Bruscos vientos agitan los adorables capullos de mayo,
y la hegemonía del verano pronto finaliza.
A veces el ojo del cielo brilla en extremo caluroso
y en ocasiones su áurea complexión se ve disminuida,
y toda la belleza de la belleza alguna vez decae,
por casualidad, o por el curso cambiante de la naturaleza, sin esplendor:
pero tu eterno verano no desaparecerá
ni perderá el dominio de la belleza que posees,
ni la muerte presumirá que deambulas a su sombra,
cuando, en renglones eternos, crezcas en el tiempo.
Mientras los hombres respiren y los ojos vean,
mientras viva este poema y te dé la vida. 

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