lunes, 13 de diciembre de 2010

Soneto VI: cómo vencer a la muerte

Sigue en el sexto soneto Shakespeare empeñado en que su joven amante (o cuando menos enamorado) tenga descendencia para preservar su belleza frente al barrido de la guadaña. Vuelve además sobre el tema del Soneto V acerca de las estaciones del año y las fases de la vida ("winter´s ragged hand"), asociando el invierno al fin de nuestros días.

                                                   Soneto VI
Por tanto no permitas que la mano harapienta del invierno desfigure
el verano que hay en ti, antes de que se evapore:
conviértete en dulce recipiente; atesórate en algún lugar
con el tesoro de la belleza, antes de que éste se inmole.
Ese destino no es usura prohibida,
que alegra a aquellos que pagan el deseado préstamo;
es algo para que tú críes otro tú,
o diez veces mejor, que salgan diez de uno:
diez veces tú sería mejor que uno solo,
si diez como tú diez veces te recrean.
Entonces, ¿qué haría la muerte si partieses,
habiendo quedado vivo en la posteridad?
No seas inflexible, porque eres demasiado hermoso
para sucumbir a la muerte y hacer de los gusanos tus herederos.  

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