jueves, 9 de diciembre de 2010

Soneto V: el paso de las estaciones

Un recurso bastante común: comparar las distintas fases de la vida con las estaciones del año. El joven pasará de la primavera al verano, de ahí a la madurez, para después llegar al invierno, la senectud. Este soneto es pareja del siguiente que también equipara la vida humana con el curso del año. Las flores mueren en invierno, como la belleza del joven, pero las nuevas flores son portadoras de la belleza de sus antecesoras, como un retoño del joven sería el encargado de que su hermosura sobreviva.


                                    Soneto V
Aquellas horas, que con gentil trabajo enmarcaron
tu adorable mirada albergue de todo ojo,
se convertirán en tiranas para la misma,
y para aquel injusto que excede en belleza:
porque el tiempo que nunca descansa conduce al verano
hacia el aciago invierno, y allí le confunde;
la savia es cercada por la escarcha, y las robustas hojas eliminadas, 
la belleza enterrada en la nieve, y hay desolación en todas partes:
entonces, no quedará ningún resto del verano,
líquido prisionero entre paredes de cristal,
y el rastro de la belleza con la belleza habrá desaparecido,
no quedará ella, ni el recuerdo de lo que fue:
pero las flores resultantes, aunque enfrentan el invierno,
estando protegidas se exhiben; su esencia sigue dulcemente viva.

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