martes, 7 de diciembre de 2010

Soneto IV: el legado de la Naturaleza

En este caso, Shakespeare tacha de egoísta al joven por no compartir el legado que le ha otorgado la naturaleza, su belleza, y llevársela a la tumba, si muere sin descendencia. Es resaltable aquí por primera vez en la serie de sonetos el uso de terminología legal, muy abundante tanto en su obra poética como en la dramática. La alusión en el último verso al "albacea" (executor) de su belleza, es decir su hijo, que la heredará y hará uso del legado físico, nos recuerda que William Shakespeare además de escritor era empresario y hombre de negocios, y que estaba muy familiarizado con el lenguaje del derecho.


                                   Soneto IV
Generoso encanto, ¿por qué gastas
en ti mismo el legado de tu belleza?
La naturaleza no da nada en herencia, sino que presta;
y, sinceramente, presta a aquellos que son magnánimos.
Entonces, egoísta hermoso, ¿por qué desperdicias
la generosa abundancia que has recibido para repartir?
Usurero improductivo, ¿por qué manejas
tamañas sumas, y a pesar de ello no vives?
Porque, al relacionarte únicamente contigo mismo,
tú mismo engañas a tu dulce ser.
Entonces, cuando la naturaleza te llame para partir,
¿qué balance positivo podrás dejar?
Tu belleza sin utilizar deberá ser enterrada contigo,
mientras que, cuando es utilizada, sobrevive a través del albacea.      

2 comentarios:

  1. Sí María. Y todavía quedan unos cuantos sobre este tema. Por cierto, ya he solucionado lo de los comentarios. No los tenía activados.
    Un beso

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